La vida de Lazarillo de Tormes y de sus fortunas y adversidades (Anónimo) Libros Clásicos

Página 49 de 72

"¿Como así?", respondió él.
"Aquí arriba lo encontré, y venía diciendo su mujer:
"Marido y señor mío, ¿adonde os llevan? ¡A la casa lóbrega y
obscura, a la casa triste y desdichada, a la casa donde nunca
comen ni beben! Acá, señor, nos le traen."
Y ciertamente, cuando mi amo esto oyó, aunque no tenía por
qué estar muy risueño, rió tanto que muy gran rato estuvo sin
poder hablar. En este tiempo tenía ya yo echada la aldaba a la
puerta y puesto el hombro en ella por más defensa. Pasó la gente
con su muerto, y yo todavía me recelaba que nos le habían de
meter en casa. Y despues fue ya más harto de reir que de comer,
el bueno de mi amo dijome:
"Verdad es, Lázaro; segun la viuda lo va diciendo, tú
tuviste razón de pensar lo que pensaste; mas, pues Dios lo ha
hecho mejor y pasan adelante, abre, abre, y ve por de comer."
"Déjalos, señor, acaben de pasar la calle", dije yo.
Al fín vino mi amo a la puerta de la calle, y ábrela
esforzándome, que bien era menester, según el miedo y alteración,
y me torno a encaminar. Mas aunque comimos bien aquel día,
maldito el gusto yo tomaba en ello. Ni en aquellos tres días
torné en mi color; y mi amo muy risueño todas las veces que se le
acordaba aquella mi cosideracion.
De esta manera estuve con mi tercero y pobre amo, que fue
este escudero, algunos días, y en todos deseando saber la
intencion de su venida y estada en esta tierra. Porque desde el
primer día que con él me asenté, le conocí ser extranjero, por el

Página 49 de 72
 

Paginas:
Grupo de Paginas:       

Compartir:




Diccionario: