Las Indias Negras (Julio Verne) Libros Clásicos

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UNA EXPLOSIÓN DE DINAMITA

El experiniento anunciado por el antiguo capataz había salido bien. El hidrógeno
pretocarbonado, como es sabido, no se desarrolla sino en los depósitos hullíferos. No
podía pues ponerse en duda la existencia de un filón del precioso corribustible. ¿Cuál era
su importancia y su calidad? Eso se determinaría después.
Tales fueron las consecuencias que el ingeniero dedujo del fenórneno qué acababa de
observar; y estaban en un todo conformes con las que había sacado Simon Ford.
-¡Sí, se dijo Jacobo Starr, detrás de esta pared se extiende una capa carbonífera que
nuestras exploraciones no han podido descubrir! Es bien triste, porque es necesario
rehacer todo el material de la mina, abandonada por espacio de diez años. ¡Pero no
importa! ¡Hemos encontrado la vena que se creía agotada; y esta vez la explotaremos
hasta el fin!
-Y bien, señor Starr, preguntó Simon Ford, ¿qué pensáis de nuestro descubrimiento?
¿He hecho mal en haceros venir? ¿Sentís haber, hecho esta última visita a la mina
Dochart?
-¡No, no, mi antigua compañero! respondió Jacobo Starr. No hemos perdido el
tiempo; pero le perderíamos ahora si no volviéramos en seguida a la choza. Mañana vol-
veremos aquí. Haremos saltar esta pared con la dinamita. ¡Descubriremos la superficie
del nuevo filón, y después de sondearle, si tiene importancia, formaré una sociedad de la
Nueva Aberfoyle, con grandísima satisfacción de los antiguos accionistas! ¡Antes de tres
meses es preciso que hayamos extraído las primeras toneladas de hulla!
-¡Muy bien dicho, señor Starr! exclamó Simon Ford. ¡La vieja mina va a rejuvenecer,
como una viuda que se vuelve a casar! ¡La animación de los antiguos días volverá a
empezar con los golpes de los picos, palas y azadones, la explosión de los barrenos, el
arrastre de los vagones, los relinchos de los caballos, el crujido de las cubas,, y el ruido
de las máquinas! ¡Yo volveré a ver todo eso! ¿Espero, señor Starr, que no creeréis que
soy demasiado viejo para volver a mi oficio de capataz?
-¡No, querido Simon, no ciertamente! ¡Sois aun mas joven que yo!
-¡Y que Dios nos proteja! ¡Vos seréis todavía nuestro viewer! ¡Ojalá la nueva
explotación dure muchos años, y yo tenga el consuelo de morir sin ver su fin!
La alegría del pobre minero, se desbordaba.

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