El signo de los cuatro (Arthur Conan Doyle) Libros Clásicos

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-Eso no es una pisada -dije.
-Es algo que para nosotros tiene mucho más valor. Es la huella de una pata de palo. ¿Ve? Aquí en el alféizar de la ventana hay una huella de bota, una bota pesada, con refuerzo metálico en el tacón; Y, junto a ella, la huella de la pata de palo.
-¡El hombre de la pata de palo!
-Exacto. Pero aquí ha habido alguien más. Un cómplice muy hábil y eficiente. ¿Sería usted capaz de escalar esa pared, doctor?
Miré por la ventana abierta. La luna seguía iluminando bien aquella esquina de la casa. Estábamos por lo menos a dieciocho metros del suelo y, por mucho que miré, no pude encontrar ningún asidero ni punto de apoyo, ni tan siquiera una grieta en la pared de ladrillo.
-Es completamente imposible -respondí.
-Sin ayuda, desde luego. Pero suponga que tiene usted un amigo aquí arriba que le echa esa cuerda tan buena y resistente que hay en ese rincón, atando un extremo a ese gancho de la pared. De ese modo, si fuera usted un hombre ágil, yo creo que podría trepar, a pesar de la pata de palo. Luego se marcharía, claro está, de la misma manera, y su cómplice recogería la cuerda, la desataría del gancho, cerraría la ventana, echaría el pestillo por dentro y se marcharía por donde había venido. Como detalle secundario -continuó, pasando los dedos por la cuerda-, podemos añadir que nuestro amigo de la pata de palo, a pesar de ser buen escalador, no es un marino profesional. No tiene las manos encallecidas. Mi lupa descubre más de una mancha de sangre, sobre todo hacia el final de la cuerda, de lo que deduzco que se dejó deslizar a tal velocidad que se despellejó las manos.
-Todo eso está muy bien -dije yo-, pero el asunto se vuelve más incomprensible que nunca. ¿Qué me dice de ese misterioso cómplice? ¿Cómo entró en la habitación?
-¡Sí, el cómplice! -repitió Holmes, pensativo-. Esta cuestión del cómplice tiene aspectos interesantes. Es lo que eleva el caso por encima de la vulgaridad. Me da la impresión de que este cómplice abre nuevos campos en los anales del crimen en este país..., aunque se han dado casos similares en la India y, si no me falla la memoria, en Senegambia.
-A ver: ¿cómo entró? -insistí-. La puerta está cerrada, la ventana es inaccesible.

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